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miércoles, 18 de marzo de 2020

article a El Periodico

ESCRIT 18-03-2020 EL PERIODICO




La atención a ancianos y dependientes, sin apenas protección contra el coronavirus

CCOO calcula que hay una cuarentena de geriátricos en Catalunya donde los trabajadores no usan mascarillas

Los dependientes confinados temen que las trabajadoras que les asisten en sus domicilios les infecten del virus

Elisenda Colell

BARCELONA -MIÉRCOLES, 18/03/2020 - 10:45

JULIO CARBÓ

Entidades y trabajadores que ayudan a los dependientes denuncian que, a diferencia de los hospitales e incluso los comercios de alimentación, en los servicios que atienden a ancianos o personas con discapacidad, las medidas de protección contra el coronavirus brillan por su ausencia. "Tenemos miedo a infectar a estas personas que son un colectivo de mucho riesgo", explican varios profesionales a EL PERIÓDICO, que añaden que el riesgo a los brotes dentro de los geriátricos es "real".
Los cuidadores al colectivo más vulnerable, abuelos dependientes que necesitan asistencia en sus casas, constatan que la situación es dramática, en un servicio, el de la atención en los domicilios, que ya lleva muchos años sumido en la precariedad: los sueldos no suelen superar los 800 euros al mes, y los servicios, aunque públicos, están sucontratados a empresas externalizadas. "Falta material de protección: mascarillas, gel desinfectante, batas de uso único, gafas... no llega todos los trabajadores: no los hay porque las empresas no lo pueden conseguir o porque, los que lo consiguen, se les ha confiscado para los hospitales", señala Javier Moreno, representante de la UGT de Servicios Sociales. En Barcelona, una trabajadora del Servicio de Atención a Domicilio (SAD) muestra a EL PERIÓDICO que su empresa solo les ha dado una mascarilla de un solo uso, seis sobres de gel alohe vera, y papel kleenex para protegerse. Con esto va a limpiar, levantar, cocinar y atender ancianos dependientes y personas con discapacidad durante todo el día."Se están burlando de nosotras", se queja.
La responsable de políticas sociales en la federación de servicios a la ciudadanía de CCOO en Catalunya, Rafi Redondo, añade que "se están cometiendo auténticas barbaridades" y "poniendo en riesgo la atención a las trabajadoras, que pueden transmitir el virus muy fácilmente". Unas trabajadoras, que deben moverse en transporte público y que suelen ser madres solas. "Las empresas y las administraciones deben poner plenos recursos de prevención en estos servicios a los colectivos con más riesgo", clama Redondo, que señala que "las trabajadoras están en la calle mientras los directivos de las empresas se han quedado en sus casas", a los que les pide que "pongan los pies en el suelo".
Y es que además, a parte de las cerca de 40.000 personas que reciben este servicio de forma habitual en sus casas en Catalunya, en las últimas semanas los usuarios han aumentado considerablemente. El motivo: el Govern ha mandado que hay que atender también a las personas que normalmente acuden los centros de día pero que ahora están cerrados. "Faltan manos", constatan los sindicatos. La falta de profesionales, en algunos casos se suplen "porque los abuelos, al ver que las trabajadoras no llevan protección, les cierran la puerta", en palabras de Redondo.
Hay otro tipo de usuarios de los centros de día que no tienen tan alta dependencia, pero que sí necesitan que les traigan la comida preparada a casa. "Se lo estamos trayendo nosotros, pero no sé si la administración nos lo va a pagar", explica la presidenta de la Federació d'Entitats d'Assistència a la Tercera Edat (FEATE), Montserrat Falguera, que representa las residencias y centros de día en manos del tercer sector. En la FEATE constatan que el material de autoprotección que garantizó el Govern para los geriátricos"no ha llegado". "Nos hemos ido abasteciendo entre nosotros y solo nos han dado lotes para aislar a dos casos positivos por centro", explica.
Sin manos ni protección en las residencias
Según los sindicatos, la situación en las residencias está al bordo del desastre. Comisiones Obreras, encuestando a sus trabajadores, ha contado que hay más de 30 residencias en Catalunya que, "o bien no tienen medidas de autoprotección, o bien no se las dejan poner para no crear alarma", se queja Ampar Loren, secretaria de organización de la federación de sanidad del sindicato. "Está habiendo muchas negligencias, el foco del virus en las residencias será bestial", pronostica. Y alerta del caso de una residencia de Olesa, donde ha habido ya siete contagios y un fallecido. También la Associació Profesional Catalana de Directors de Centres i Serveis d'Atenció a la Dependència lamenta la falta de material "al que no podemos acceder". Además, advierten, que ya hay centros donde faltan profesionales porque han tenido que ser aislados y se están dando "situaciones de desatención" por la dificultad en encontrar profesionales.
El sector social, desprotegido
Pero las quejas de la falta de material protector, más allá de la atención a los más dependientes, se extiende entre todos los trabajadores del sector social. Des de centros de menores tutelados, hasta albergues para personas sin hogar, o pisos de autonomía para personas con discapacidad. "Están más preparados para no contagiar el virus en los supermercados que nosotros", se queja Xavi Campos, gerente del Col·legi d'Educadors Socials de Catalunya. Mar, una trabajadora de un piso tutelado de personas con discapacidad intelectual, subraya que "no hay mascarillas para todos los trabajadores" y explica que cuando su empresa ha habido casos positivos entre los trabajadores "se les ha confinado en el centro".
El sindicato CNT, por ejemplo, lamenta que en los albergues de personas sin hogar "están amontonados en literas y a cuarenta centímetros cada uno ¿como vamos a evitar la propagación?", se preguntan. Para este sindicato, el problema radica en que a diferencia de la sanidad, "el sector social está privatizado, y los trabajadores estamos solos en la calle". Sea como sea, la queja de la falta de material para atender a los vulnerables es transversal porque ayer la Taula d'Entitats del Tercer Sector mandó un aviso al Govern en forma de nota de prensa: pedía a la Generalitat "material de seguridad y prevención" para "no poner en riesgo a las personas y los trabajadores".